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APRENDER A VIVIR

04/07/2008 GMT 13

"DOWN"

nhyla @ 19:30

A mi "hermanita"

 

Eternamente será "mi hermanita", sin importar las décadas ya vividas, su mente y alma son de niña, y la vida parece concederle la anestesia que a veces nos falta a nosotros, los que decimos ser normales, esa anestesia que la hace vivir con calma y sin enojos, sin preocupaciones, aprendiendo cada día lo aprendido.

No es fácil transitar la vida con ella, no lo ha sido nunca... Nuestra madre vivió pendiente de todas sus necesidades, e hizo todo lo que pudo, y tal vez de haber tenido recursos hasta hubiera viajado al extranjero en busca de mejorar su condición de vida. Y como toda madre, solo la movía una suprema obsesión, la de ver que su hija aprendía y adelantaba en su intelecto. Fue educada en colegios estatales y privados, y hasta estudió piano. Pero todo cuanto aprendía al siguiente día estaba olvidado.

Veía a mi madre transformarse poco a poco en su sombra, vivía para ella y respiraba por ella. Frente al abandono de mi padre, batallaba sola en la vida, con el único apoyo que significaban sus otras dos hijas, en realidad solo una, porque siempre en estos casos, de varios hermanos solo uno tomará conciencia de lo que significa en la familia una niña Down.

A través del tiempo visualizo lo pasado y lo comparo con el tiempo actual, y veo aquéllos niños de los '50 respecto a los niños de hoy, y admiro la constancia y perseverancia de las madres de antaño que enfrentaban las burlas y los desprecios que les hacían a sus hijos con este síndrome, y la lucha para colocarlos en algún establecimiento educativo donde no permanecían mucho tiempo, porque su aprendizaje era demasiado lento respecto al resto de los niños.

Hoy nuestra madre no está, pertenece al campo de los recuerdos, y solo me tiene a mí, en tanto su otra hermana, que es la mayor, simplemente ni siquiera la visita o le habla por teléfono.

Felizmente hace dos años concurre a un hogar de día, donde pasa diariamente muchas horas en compañía de sus pares, es una personita feliz, además es maravillosa, en ella la maldad no existe, y dócilmente sigue las indicaciones que se le da. Pero sucede que ahora comienza a entrar en la tercera edad, y me pregunto ¿qué me depara la vida respecto a ella a esta altura?, si ya le han diagnosticado artritis y cataratas... ¿estaré preparada para lo que sé algún día no muy lejano llegará?, y me estoy refiriendo a cuando la vejez comience a atacar su físico y su mente...

Me duele pensar en ello, pero debo cumplir con lo que le prometiera a mi madre, que no delegaré su cuidado a otras personas cuando ella no esté más a su lado, y debo cumplir con ello, pase lo que le pase a mi "hermanita", la he de seguir cuidando hasta el final de su tiempo o el mío. Y a aquéllas madres de niños Down les diría, que hagan todo lo posible por sus hijos, pero nunca, jamás, dejen de preparar en todos los aspectos a los otros niños si los tienen, porque de ellos dependerá la existencia del hermano incapaz, mientras más preparados estén, sin lugar a dudas podrán brindarle a su hermano o hermana down mejor calidad de vida cuando sus progenitores ya no estén, porque además tendrán que fortalecerse y aprender a darle mucho amor, todo el amor de la madre que ya no está, porque esta carencia es la que más sienten estas criaturas y aunque no lo digan sufren mucho esa ausencia.

 

 

Democracia moderna, sinónimo de subordinación a intereses de pocos

nhyla @ 18:08

Cuando escuchamos "madres de plaza de mayo", sabemos de qué se trata, ya no ignoramos que fueron y son mujeres que lucharon tenazmente por conocer el destino de sus seres queridos desaparecidos en un gobierno de facto.

Pero... alguien recuerda aquella frase "revolución libertadora"?... No, a lo largo de todos estos años, desde el fatídico 1955, no he escuchado muchas referencias a ese período de nuestra Argentina. Porque en esa época y las que le siguieron hubo muchos ciudadanos perseguidos por su ideología, y me refiero a aquéllos que se consideraban peronistas o socialistas, alineados en el pensamiento de su gobierno derrocado, el Gral. Perón.

Vi con mis ojos de niña iniciarse esta revolución, vi la victoria militar de entonces, el desfile de los vencedores luego, los pañuelos sostenidos en alto vivando a las tropas, los brazaletes blancos que llevaban los radicales y los que habiendo sido peronistas ahora eran también radicales para acoplarse a los vencedores, y esos distintivos blancos les daba impunidad, los borraba de las listas de peronistas.

Esos días jamás se borraron de mi retina, porque debí aprender que tener un ideal era arriesgado, y sostenerlo equivalía a hacer que la vida se transformara en casi una desventura. Los labios fueron sellados por cuanto no se podía expresar ningún pensamiento que tuviera que ver con el gobierno derrotado. Y todo se transformó, hasta los conceptos, la democracia pasó a llamarse dictadura, y digo esto porque en realidad en un país donde priman las decisiones de un pueblo, donde la Ley suprema es la Constitución, donde los gobiernos desaparecen de la escena cuando terminan su mandato, esto ya no existía, y jamás vería hasta mi juventud la permanencia del comienzo al final de un mandato, de los siguientes gobiernos democráticos, cuando los hubo.

Mi padre fue un militante peronista, jamás recibió nada de ese gobierno por cuanto su principio era el trabajo y la vida que éste podría darle a él y su familia con sus ingresos de obrero, pero jamás dejó de trabajar para el retorno de su General. Y cuando lo hizo fue el hombre más feliz, pero ya era mayor y los que se alineaban tenían intereses particulares, no era lo mismo de aquellas épocas, en realidad la corrupción estaba en auge, y aquellos apasionados idealistas, los primeros peronistas con principios grabados a fuego, no interesaban a nadie, menos aún a los nuevos politicos, a esos hombres de la resistencia no se los recordaba, y ningún gobierno que decían tener esta ideología, jamás recordó que tras sus retornos, hubo miles de militantes mudos que forjaban y luchaban por la memoria de un pueblo que había obtenido tantas ventajas laborales, como ningún otro gobierno les había dado.

Es por eso que cuando dicen "madres de plaza de mayo", y recuerdan su labor y dolor, yo pienso en los "mudos idealistas que sufrieron persecuciones solamente porque buscaban el bien común de un pueblo", y nadie recuerda sus luchas, será quizás porque no usaban armas sino solo la palabra, y fueron los verdaderos instauradores de la DEMOCRACIA.

Lamentablemente los argentinos no nos damos cuenta ahora del auténtico significado de este término, no nos damos cuenta que con piquetes, cortes de rutas, de calles, protestas donde se rompe todo, se está destruyendo lo que tanto nos costó: la DEMOCRACIA, porque para que ésta exista fundamentalmente debe existir el respeto por el otro, por los derechos propios y el ajeno, reclamando pero sin perjudicar al conciudadano, sin violencia y haciéndonos escuchar en la paz, la armonía y construyendo un país justo y soberano, en donde se escuchen todas las voces, las de los desposeídos para que no lo sean más, al que trabaja y estudia, para hacerle más llevadera la vida, al profesional, etc.,porque debemos pensar que habiendo injusticias donde unos pocos son cada vez más ricos, y muchos se acoplan cada día a la pobreza, es vivir en un país sin democracia, aunque nos digan lo contrario, además de pensar que todo esto da como resultado la subordinación de los que trabajan a los intereses de unos pocos, cuyas oratorias son muy convincentes pero que a la hora de obtener sus benefios nos demuestran otra realidad, caso por ejemplo del corte de rutas, ¿dijeron acaso que después de 90 días de cortar rutas los argentinos veríamos que nuestros ingresos habían disminuído en su poder adquisitivo un 40%?. ¿No es llamativo todo esto?. ¿Quién se beneficia?..., hasta donde puedo ver no es el pueblo, todos pagamos más por todo aquéllo que necesitamos, alimentos de todo tipo, indumentaria, medicamentos, transporte, impuestos..., pero esa minoría que cortó las rutas dudo que hayan sufrido en la misma medida esta situación, porque ellos ganarán cada día más con los aumentos, porque el único que pierde es el ciudadano subordinado a los intereses de una minoría que gobierna en connivencia con los gobiernos que nosotros los argentinos hemos puesto al frente de nuestro país, en el convencimiento de que velarían por nuestros intereses comunes, paz, salud, trabajo y vivienda. Y muy poco o nada de esto tenemos.

08/02/2008 GMT 13

Aprender a vivir

nhyla @ 06:58

Siempre ha estado presente en mí la inquietud de saber si la vida del ser humano es algo fortuito, o tiene un destino trazado que deberá inexorablemente cumplir.

Ahora siendo una mujer sexagenaria, aún no he encontrado respuesta a mis permanentes preguntas del porqué de los sucesos que nos acometen en esta vida.

Solamente he podido determinar con mi experiencia de vida, que hay tres motores que nos hacen funcionar, el amor, la voluntad y el odio. El amor por la vida, la voluntad de sostenerse en pos de un objetivo, ideal o lo que sea, y el odio que nos hace sentir la impotencia cuando todo parece imposible. Se que llama mucho la atención hablar del odio como un motor que nos hace avanzar, pero este sentido tan negativo para muchos es el que me ha dado valor ante la adversidad alejándome de la depresión o el abandono. Creo que en muchas oportunidades me ha servido, aunque debo asumir que esta energía mal usada es totalmente destructiva.

Todo esto está relacionado con los condicionamientos de mi existencia. Nací en un hogar por demás humilde, de padres campesinos y sin demasiado estudio. En aquéllos años, me refiero a mis padres, los jóvenes campesinos no tenían posibilidad alguna siquiera de terminar sus estudios primarios, porque las escuelas no tenían la totalidad de los grados correspondientes a esta formación, a la vez que los niños eran formados en el trabajo cuyas tareas eran prestar apoyo en el cuidado de las chacras y animales de sus progenitores.

Mis padres provenían de esa formación que a la vez era dictatorial, debían cumplir con sus obligaciones y asistir a clase regularmente, a la vez que su formación religiosa era por demás estricta.

No obstante, mis padres se casaron en estos parajes y emigraron hacia la ciudad donde formaron su familia.

Y aquí comienza mi historia personal. ¿Cómo se educa a niños cuando se carece de información y formación?. Si esta situación, es demostración de abandono de parte de las autoridades de una Nación, es de imaginar lo que sería en la década de los cuarenta, cuando los obreros eran mal pagados, aún aquéllos que tenían relación de dependencia, y cuyos salarios no alcanzaban para poder mandar a sus hijos a colegios privados, era el auge en esa época de las escuelas de monjas en el caso de las niñas.

Y así comenzó mi infancia, creciendo en compañía de dos hermanas, una con síndrome de Down, y un padre cuyas virtudes eran muchas pero que lo devoraba el vicio por conquistar mujeres, que hizo nuestro hogar se transformara en un lugar donde las carencias estaban siempre a la orden del día.

Mi madre, a pesar de su origen campesino, trataba de salir adelante pese a la infidelidad de mi padre, que a la par de ser mujeriego, no traía todo el dinero producto de su trabajo, po cuanto lo dejaba con las mujeres de su conquista. Para suplir esta carencia ella trabajaba denodadamente en casa bordando manteles, ajuares, o ropa blanca, trabajo éste que jamás era bien remunerado.

En definitiva, nací en una ciudad importante, donde por sus calles empedradas circulaban desde carruajes de paseo o carrozas mortuorias exquisitamente ornamentadas y tirados por hermosos corceles, hasta carros y jardineras cargados con verduras o tachos de leche que vendían casa por casa.

Viví todos los cambios que pasaron vertiginosamente frente a mis ojos , desde la era de la radio a la tv, y luego a la informática, desde golpes de estado hasta gobiernos democráticos, absolutamente todo lo imaginable, y la rápida transformación de mi ciudad y sus entornos, hoy polos de turismo.

Pero mientras todo esto acontecía a mi alrededor, mi vida era de un gris profundo, posiblemente en medicina se le llamaría depresión, pero... ¿puede una niña tener depresión a los seis años de vida?. Es un tema para la sicología, pero de nada serviría porque lo que ellos llamarían depresión, era solo consecuencia de la situación en que mis padres me habían puesto a temprana edad.

Y aquí la pregunta existencialista... ¿existe Dios? o es solo un argumento para justificar el abandono que hacen aquéllos que son responsables de velar por la vida de los niños. Estoy segura que es solo un argumento para no cargar con la responsabilidad que les compete a cada funcionario y empleado del gobierno de turno.

En mi caso sufrí la discriminación inimaginable para cualquier mortal, en mi inicio escolar, por cuanto la causa eran mis nombres, inapropiados para la época ya que eran de origen italiano pero que nadie utlizaba, pues era una época de Marías, Ineses, Gracielas, Catalinas, Griseldas, etc., pero en toda mi vida jamás encontré persona alguna que llevara los míos, que causaban gracia cuando los decía tanto a niños como a adultos, quienes por lo general se burlaban de ellos sin misericordia, transformándome en una niña triste y solitaria, incapaz de pronunciar su nombre sin ponerse colorada, y que a cada paso por los distintos niveles de su escolaridad, hacían casi imposible evitar el sufrimiento que su sola mención le causaban.

Jamás escuché a docente alguno expresar al alumnado, al escuchar las risitas ante su mención, explicarles que eran nombres que enorgullecían a los ciudadanos de Italia, sus fundadores se llamaban así, uno de ellos lo tenía, y el otro nombre era originario de España, lo llevó una joven reina, de la que todo un pueblo sentía orgullo.

Claro está, cuando niña no sabía el origen de mis nombres, porque de haberlo sabido, mis herramientas hubiesen sido otras, y no hubiese sido ni por asomo una niña tímida a merced de la intolerancia humana, a la vez que en compañía de mi hermana Down también debía soportar la otra andanada de ataques sicológicos de las burlas de quienes no aceptaban a un niño o niña de esta condición.

Hoy siento que mi búsqueda no ha terminado, que cargo con importantes frustraciones que me han impedido construir mi mundo y el de mis hijos, sé que la educación es fundamental en el juego del destino, sé por ejemplo que hay cosas que indefectiblemente no podemos trazar, pero fundamentalmente el contar con la información y conocimiento apropiado, abre infinitas puertas para el logro de nuestros objetivos, y sé también que cada día debo aprender a vivir, pero que absolutamente es tarde para recomponer situaciones generadas por decisiones equivocadas.

Por último, sé que la felicidad no es algo imposible, para ello debemos nutrirnos cada día del conocimiento, y pienso que de haberlo poseído mi destino hubiese sido otro. Pero aún sigo buscando respuestas y aprendiendo a cada instante cosas nuevas y sorprendentes, y si hay algo de lo que estoy agradecida, es de este valioso instrumento, la informática, que sus geniales creadores han puesto en nuestras manos para ayudarnos a crecer cada día un poco más.

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